Chamlang (7.319 m)

Otoño 2015. Ruta japonesa

El equipo WOPeak con Iñurrategi, Vallejo y Zabalza partía el 19 de septiembre de 2015 hacia Nepal con muy poca información disponible sobre el imponente monte que se levanta en el valle de Hunku, que también contempla al Everest. Tan sólo 5 expediciones previas habían conseguido hacer cima en el Chamlang, con lo que sólo 18 personas habían pisado la cima principal de esa montaña a lo largo de la historia del alpinismo.

Basándose en las pocas fotos disponibles y los escuetos relatos de las escasas expediciones anteriores, la expedición viajaba con el ingrediente añadido de la exploración necesaria previa a su intento de ascensión a la cumbre. El plan tejido desde casa, a la vista de las fotografías previas, era atacar la cara Norte. Tras la exploración llevada a cabo esta opción fue descartada en el estilo alpino. “Después de haber analizado todas las opciones que nos planteábamos desde casa y de haber comprobado in situ las condiciones de todas ellas, creemos que la opción de escalar la arista oeste de la montaña es la que ofrece más posibilidades de éxito. Hacerlo además en estilo alpino colma sobradamente las aspiraciones de la expedición”, explicaba Juan Vallejo. Lo decía inmediatamente después de finalizar el proceso de aclimatación tras subir al tremendamente estético Hongku Chuli Nup (6.764 m).

La decisión partía de una premisa básica para la cordada: la expedición se haría en estilo alpino, sin cuerdas fijas, sin campamentos de altura, tan sólo Alberto, Juan y Mikel con el equipo básico que les cabía en sus mochilas, incluyendo sus sacos y una tienda para vivaquear en la aproximación y en el retorno. La vía elegida sólo había sido realizada en el año 1986 por una expedición japonesa en estilo pesado con 17 alpinistas y 4.000 metros de cuerdas.

Habían recibido un parte de meteorológico poco claro, pero habiendo completado la aclimatación, decidieron salir del campo base el 18 de octubre. Tenían por delante la larga arista oeste que se desveló como un tránsito más comprometido de lo esperado. “La arista nos sorprendió mucho. Es muy afilada, muy expuesta, con mucho ambiente. Además, tuvimos fuerte viento. Hubo que estar muy atentos en todo momento”, recuerda Juan Vallejo. Tras recorrer la arista, vivaquearon esa noche a 6.600 metros de altura. “Esa noche hizo muchísimo viento, por la mañana recogimos con toda la intención de ir hacia abajo”, desvela Mikel Zabalza. Pero cuando todo estaba preparado para bajar, el viento amaina un poco y deciden intentar subir a cima. “Al principio, encontramos de nuevo mucho viento además de muy malas condiciones de nieve, pero posteriormente entramos en un corredor en el que estábamos más protegidos y las condiciones de nieve mejoraron”. Ese corredor les llevaría a la cima el mediodía del 19 de octubre, justo un mes después de su partida. “Llegamos a la cima con mucho viento y frío, muy contentos de haber tomado la decisión acertada” declara Zabalza.