Paiju Peak (6.610m)

Verano 2014. Nueva vía “2t” en la Torre Sur de Paiju Peak.

Iñurrategi, Vallejo y Zabalza se proponían coronar la inexplorada cara Sur del Paiju Peak, un coloso de 6.610 metros con un pilar vertical de más de 1.000 metros que implica vivaquear en la misma pared a medida que se asciende, en el llamado ‘estilo cápsula’, es decir, instalando campamentos colgantes, tiendas o hamacas mientras se progresa en altura ya que, una vez se ha entrado en la pared, no se vuelve a tocar el suelo hasta finalizar la vía.

Porque en la pared Sur del Paiju Peak se camina poco y se escala mucho y duro. “Cada largo ha sido una pequeña aventura. Nos ha costado mucho más de lo que pensábamos. Ha sido muy exigente; la escalada más dura hasta la fecha de mi trayectoria”, recuerda Mikel Zabalza, quien ha definido la pared “como un Capitán metido en el Karakórum”, donde se mezcla la pericia de la escalada acrobática con los peligros y la dureza de las condiciones de estas altas montañas.

El equipo tuvo que modificar sobre la marcha el objetivo, ya que, una vez conseguido el extraordinario logro de la cima de la torre de 6.100 metros, donde abrieron la primera vía de esta pared, pudieron comprobar que el tramo hasta la cumbre estaba dominado por un terreno mixto de roca, nieve y hielo sometido a continuos desprendimientos, y de una peligrosidad extrema, que representaba casi un suicidio después de 10 intensas jornadas de escalada al límite. “Contrariamente a lo que pensábamos, el buen tiempo no ofrece las mejores condiciones para esta escalada. El buen tiempo hace que el hielo se transforme rápidamente y se mojen las fisuras, con lo que la roca queda menos sujeta y empiezan a caer piedras junto a trozos de hielo y nieve. Se convierte en un terreno muy peligro. Es, de hecho, más peligroso que difícil y eso que planteamos una ruta que parecía la más lógica y la más segura”, apunta Iñurrategi.

La aventura se inició el 23 de junio de 2014, día en el que los tres montañeros partieron con rumbo a Pakistán, y siete días más tarde instalaban su Campo Base al pie del Paiju, a 3.400 metros de altitud. Tras unas jornadas de aclimatación y de porteo del material necesario para la escalada hasta los 5.200 metros a pie de pared, seguidas del imprescindible periodo de recuperación y de análisis de las previsiones meteorológicas, Iñurrategi, Vallejo y Zabalza afrontaron el 19 de julio el reto de intentar abrir una vía por una pared inexplorada de una de las montañas más espectaculares de la cordillera del Karakórum.

Tras nueve días literalmente colgados de una pared de roca vertical, y de un accidente con una roca desprendida que obligó a Juan Vallejo a renunciar a hacer cumbre, Iñurrategi y Zabalza lograron el 26 de julio coronar la torre principal de esta vertiente Sur del Paiju Peak.