Alberto Iñurrategui
Alberto Iñurrategui
Un icono del alpinismo vasco y una referencia en el panorama de las grandes montañas. Su compromiso y dedicación para con el mundo de la montaña sufrió el mayor de los varapalos en el año 2000, cuando desapareció su hermano Félix durante el descenso del Gasherbrum II. Con todo, se convirtió en el alpinista más joven en adjudicarse lo 14 ‘ochomiles’ firmando junto a Jean Christophe Lafaille la primera repetición de la arista este del Annapurna. Extremadamente crítico con la banalización periodística del mundo de la montaña, Alberto ha sabido transmitir el valor del alpinismo a través de cuidados documentales, libros y diaporamas que revelan su profundo respeto por un actividad que mal entendida y explicada pierde sin remedio su valor.
Juan Vallejo
Juan Vallejo
En su caso, el alpinismo es casi una herencia genética, puesto que su padre, Ángel, participó en las primeras expediciones vascas al Everest en los años 70. Después, Juan se ha apuntado nueve de los 14 ‘ochomiles’ sin perder nunca de vista la escalada en roca o hielo hasta convertirse en uno de los alpinistas más consistentes del país. Exhibe un currículo que se extiende desde la Patagonia hasta el Himalaya, pasando por las paredes de referencia del planeta. Su fortaleza y su experiencia le convierten en un compañero de cordada excepcional, en aquél que todos quieren tener al lado cuando la situación se complica. Bombero de profesión, en excedencia desde 1999, espera jubilarse, sin embargo, como alpinista.
Mikel Zabalza
Mikel Zabalza
A tiro de piedra de su casa, Mikel Zabalza encuentra las paredes de Etxauri, donde acude para entrenarse. “Qué suerte estar aquí, un día cualquiera”, suele exclamar, reflexión casi inesperada por parte de un hombre que ha perdido la cuenta de los años que lleva escalando estas paredes. Pocos como él para apreciar cada día pasado en montaña, en una pared, en un glaciar… días únicos, valiosos, que le convierten en un alpinista apasionado. Autor de incontables aperturas, aún más repeticiones y con un currículo de vértigo, el gran Jordi Corominas le señala como el mejor alpinista del país, título que jamás aceptaría o que acogería con una carcajada de sincera y auténtica modestia. Director del Equipo Español de Jóvenes Alpinistas, sus alumnos elogian tanto su motivación y experiencia como su serenidad, atributos que le colocan como el mejor ejemplo a seguir.