Se acerca el lanzamiento de “Vida” y quiero hablarte de cada canción. Ya sabes que el disco sale a la venta el 7 de noviembre y ese mismo día estaré presentándolo en Fnac Bilbao a las 19.00h, donde también tocaré 4 temas en eléctrico. El disco ya está en preventa y hay también una edición Deluxe muy especial con un libro de 50 páginas escritas sin tapujos y donde he querido explicar el origen y la historia de cada tema. Si te apetece, puedes reservarlo pinchando aquí.

Hasta ese día, he pensado contar desde aquí algo de cada tema. Lo hemos llamado #9días9canciones (puedes seguirlo también en mis redes sociales)

Empiezo con “Sigue Andando”, la primera canción del disco:

“Las defensas de Jon se iban recuperando poco a poco tras el trasplante de médula. Ese era uno de los frentes de batalla; uno de ellos; el más inmediato. De fondo estaba la principal preocupación. ¿Haría efecto la médula de su hermana a tiempo en el cuerpo de nuestro hijo? ¿Conseguiría frenar la enfermedad antes de que fuera demasiado tarde? Éramos conscientes de que no lo sabríamos hasta muchos meses después. Lo que sí sabíamos y vivíamos cada uno de los días era que la enfermedad avanzaba implacable mientras tanto. Casi semanalmente iban sucediéndose los avances de los efectos en Jon; avances de los que él era consciente y que nos iban tatuando como zarzas al avanzar en un nuestro día a día. Pero estábamos en guerra con la enfermedad, “la enfermedad nos va a sufrir; que se prepare”. Ni los médicos ni la enfermedad sabían que Jon era de una forjada tozudez bilbaína que le empujaba hacia adelante. Comenzaron las sesiones de fisioterapia para paliar los efectos motores, de logopedia para los problemas de lenguaje… A tope de currelo de manera compatible con los cuidados por la inmunodepresión. Jon se comportaba como un titán en sesiones agotadoras.

A Jon le encantaba el baloncesto; una pasión heredada y compartida por toda la familia. Sus sesiones en las canastas del parque bajo nuestra casa eran interminables. Hasta que no conseguía meter “no sé cuántas” canastas seguidas seguía y seguía. Y seguía. No lo hacía para demostrar algo a alguien. Era su propia batalla. Una batalla contra sus límites. Por sí mismo. “Vamos, Jon, tío, vamos a casa”; a lo que él respondía con su marcado “¡Esperad, esperad! El último tiro, de verdad, el último!”. El último siempre se convertía en decenas. El campo de batalla había cambiado, no se podía bajar al parque y ya costaba correr… pero ahora él, claramente, había decidido que había otro reto en el que enfocar sus energías: No dejar que la enfermedad avanzara sin resistencia. Era un reto tremendo que requería de un esfuerzo de una magnitud difícil de imaginar.

Fue en aquel contexto. La música se convertía en un oasis en medio del agotamiento y el dolor. Aquellas sesiones en el salón de casa con la guitarra y Jon eran diarias, aunque fuera un rato. Una música; una melodía comenzó a retumbar insistentemente en mi cabeza; uno y otro día. Sin descanso. Era la primer vez que me pasaba de esa manera.
Noté una presión interior incontenible. O, quizás tomé conciencia de que estaba allí, posiblemente desde hacía mucho tiempo. Me di cuenta de que necesitaba escribir. Cogí un viejo cuaderno y un bolígrafo. Salió”. ©Mikel Renteria. Año 2019

Y te dejo aquí la letra:

Sigue andando y cruza esta noche,
No te pares, aunque ver a tus ojos les cueste,
Paso a paso, rompiendo el silencio,
Sigue andando, y si puedes, corriendo

Sigue andando,

¿Ves el faro?, brilla tenue, ahí adelante,
En medio el mar, viento que empuja a poniente
Aguanta en pie, amarrado a tus sueños,
Vamos juntos, a la isla del mago

A veces todo cambia,
Pero el amor permanece,
A veces, el futuro duele,
Pero abro el paraguas solo si llueve,
Aprendí a abrirlo, sólo cuando llueve.

Coge mi mano confía en mi, ,
Siempre estaré, siempre a tu lado,
Sigue adelante, sigue luchando,
Sueña despierto, sueños que a nadie has contado,

Sigue andando

©Mikel Renteria. Año 2019