Ayer 20 de diciembre fue otro de esos días para recordar, reuniéndonos con muchas personas que estáis ahí día tras día.

Ayer celebramos el Evento Anual WOP junto a los AmiWOP. Un día de celebración, una excusa para vernos y ponernos al día en un ambiente cercano y familiar. Un momento para compartir nuestro camino con todas las personas que nos apoyan, explicar cómo ha ido el año y qué nuevos retos nos esperan. Así fue.

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Hacia las 19.25h arrancaba el acto en el Salón de Grados de la Facultad de Sarriko. Y lo hacía con la música de la WOP Band. Después de varias canciones, Mikel Renteria (fundador de WOP) cambiaba el micro del escenario por la presentación que iba a realizar. Un momento en el que repasó el camino de WOP y lo que hoy es este proyecto: “Una empresa, una fábrica, que trabaja en varias actividades y destina el beneficio a nuestros fines sociales”. En su intervención Mikel también resaltó lo que vendrá en este nuevo año: “Tenemos un año por delante cargado de trabajo e ilusiones, nuevos retos y proyectos en los que seguiremos trabajando”. Además, hizo un repaso por las líneas de trabajo y las acciones que se han ido consolidando este año, como el local permanente de WOP en el centro de Bilbao, apuesta por una línea de productos de diseño y calidad, el crecimiento en nuestro equipo de trabajo…

Diversas actividades y proyectos que se destinan a la misión de la Fundación WOP: luchar en la búsqueda de terapias para enfermedades neurodegenerativas. Y lo hacemos desde dos frentes: financiando proyectos de investigación y mediante acciones de divulgación que favorezcan una mayor conciencia social favorable a potenciar la ciencia y la investigación en estas patologías. En estos años WOP ha destinado más de 400.000 euros a esa lucha.

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A través del programa WOP.Funding ya son cuatro los proyectos internacionales financiados en busca de terapias para enfermedades neurodegenerativas. “Se publica un pliego internacional en la búsqueda de los mejores proyectos, enfocados a su aplicación en el corto plazo en los enfermos y que tengan la potencialidad de impactar en el mayor número de enfermedades neurodegenerativas posibles”.

En la edición anterior, apoyados en un comité del Instituto de Salud Carlos III, WOP seleccionó los mejores trabajos entre varios proyectos llegados de cuatro países diferentes. Y fueron dos los financiados: uno de la Universidad del País Vasco UPV/EHU y Achucarro Basque Center for Neuroscience, liderado por Susana Mato y Carlos Matute, que busca determinar el potencial terapéutico de la inhibición de dos proteínas (MAGL y ABHD6) en el tratamiento de enfermedades desmielinizantes. El otro es un trabajo Salvador Martínez, del Instituto de Neurociencias de Alicante, que se centra en la remielinización estimulada por células madre en los procesos de desmielinización crónica.

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Susana Mato y Salvador Martínez, los investigadores, estuvieron ayer en este evento WOP para explicar a los asistentes los avances y resultados de sus trabajos. “Unas charlas interesantes, didácticas y muy esperanzadoras. Porque también es misión de WOP hacer accesible la ciencia a la sociedad”.

El “poder” de las células madre

“Hay una puerta abierta para la terapia celular en las enfermedades neurodegenerativas”, explicó Salvador Martínez. “En nuestro trabajo hemos podido conformar la posibilidad de regenerar la mielina en un modelo animal de desmielinización crónica. Esto supone poner en evidencia que una vez que se ha controlado la evolución del proceso desmielinizante, controlando o eliminando las causas de la enfermedad, se puede esperar que haya capacidad regenerativa en las células progenitoras que pueden responder a un estímulo específico, llegar a los lugares donde la mielina falta y diferenciarse para regenerarla”. Esto significa que los daños causados por enfermedades neurodegenerativas —en su mayoría desmielinizantes— podrían revertir, recuperando poco a poco las capacidades perdidas (vista, lenguaje, movimiento…), como en el caso de Esclerosis Múltiple, Alzheimer, Parkinson o las leucodistrofias.

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El estímulo que el equipo de Salvador Martínez ha visto que es capaz de “despertar” a estos progenitores “dormidos” es un trasplante de células de médula ósea en el ventrículo cerebral. “Este trasplante no produce ningún daño y es capaz de regenerar completamente la mielina del cerebro del modelo animal en un periodo de 2 meses. Hemos demostrado también que las células implantadas no tienen comportamientos extraños que puedan ser perjudiciales a largo plazo en el modelo de ratón (hasta 8 meses después del trasplante; casi toda la vida del ratón)”. Unos avances que sin duda dibujan un futuro muy esperanzador, enfocado al desarrollo de ensayos clínicos que puedan derivar en terapias para los enfermos.

Fármacos con potencial terapéutico para enfermedades desmielinizantes

El proyecto de Susana Mato y Carlos Matute, del departamento de Neurociencias de la Universidad el País Vasco (UPV/EHU) y miembros del Achucarro Basque Center for Neuroscience, busca determinar el potencial terapéutico de la inhibición de dos proteínas (MAGL y ABHD6) en el tratamiento de enfermedades desmielinizantes. “Durante el desarrollo del proyecto, financiado por la Fundación WOP, hemos descubierto que los fármacos que aumentan los niveles cerebrales de compuesto 2-AG tienen efectos beneficiosos en modelos experimentales de daño a la mielina. El 2-AG es una sustancia producida de forma natural en el cerebro y que protege nuestras células en distintas situaciones de daño. Sin embargo, el 2-AG se degrada rápidamente por la acción de 2 enzimas que limitan los efectos protectores de este compuesto”, explicó ayer Susana Mato.

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“Nuestros resultados demuestran que los fármacos que inhiben cualquiera de estas 2 enzimas y, como consecuencia, aumentan los niveles de 2-AG en el cerebro tienen potencial terapéutico en el tratamiento de las enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple, leucodistrofias, etc.”.

Las enfermedades neurodegenerativas no son fáciles de abordar porque suelen ser trastornos complejos y no es probable que un único medicamento conduzca a su cura. Sin embargo, el mensaje positivo es que se ha avanzado mucho en la comprensión de la naturaleza de estas patologías y se han dado grandes pasos hacia el diagnóstico temprano de las mismas. “En mi opinión, la búsqueda de terapias efectivas para las enfermedades neurodegenerativas pasa por el avance en el conocimiento de los mecanismos de daño y reparación que participan en su desarrollo”, apuntó Mato.

“La investigación médica no es determinista, en el sentido de que haya la certeza de que invirtiendo en un camino determinado se consiga un resultado. Lo único que se puede hacer es tratar de aumentar las probabilidades de éxito seleccionando bien los proyectos y los equipos investigadores”, apuntaba el fundador de WOP. “En cualquier caso, los resultados serán fruto de un esfuerzo social colectivo. Nosotros trataremos de aportar nuestro grano de arena en este camino en el que sin duda, en algún momento del futuro, conseguiremos como sociedad erradicar estas enfermedades. Paso a paso”.

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